El mensaje de que vivimos en una era digital y que la literatura clásica ha quedado obsoleta, cobra fuerza. El significado implícito a tal afirmación es el siguiente: "La literatura clásica es demasiado compleja y no nos interesa un público sofisticado con posibles motivaciones imprevisibles". La historia ha demostrado que el temor a leer siempre proviene del temor a pensar.
[Tatiana Shabaeva, El País, suplemento Rusia Hoy, 31 de marzo de 2011]

