martes, 1 de marzo de 2011

Lectura femenina

La viñeta de hoy de Forges marca una frontera en el tiempo. La escena es recurrente en sus escenarios: él llega a casa y está colgando una prenda, como el abrigo que aquí vemos; ella siempre está sentada en el sofá, a veces viendo la televisión, a veces leyendo. Pero algo nuevo ocurre hoy, y seguramente de hoy en adelante: sobre el brazo del sillón yace un libro, mientras sus manos están ocupadas por una tableta, con coña denominada "iPlast".
Es la primera vez. Hay quien me dice que es la segunda. Igual da. Es una señal de cambio. La postración del libro, boca abajo, es simbólica por sí misma.
Todo muta.

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