El sábado 16 de abril era un día más que apetecible para la dispersión del espíritu. Hacía un sol esplendoroso, comenzaban para muchos unos días vacacionales y más de cuatro tenían la jornada anotada con versales en la agenda para pegarse a la televisión a la caída del sol, con el primero de los infinitos duelos a muerte entre merengues y culés. Todo animaba a la evasión más que a escuchar respuestas sobre el debate del siglo, que no es futbolístico sino libresco: La lectura y sus soportes en el Centro e-LEA de Urueña, la Villa del Libro anclada en el marítimo paisaje de la llanura vallisoletana.
Se trataba de escuchar opiniones expertas, pero también algunas experimentales, sobre la recepción que el lector hace de la obra según se haga sobre papel o sobre pantalla. Pongamos un símil: se trataba de compartir análisis sobre las diferencias y experiencias entre la cocina de fogón o la de microondas. El símil es burdo, lo sé, pero nos entendemos. Ahí estuvieron estupendos y muy entretenidos grandes chefs de asador tradicional como son José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia, Antonio Colinas, poeta, y Joaquín Díaz, etnógrafo, a los que Javier Valbuena extrajo sus opiniones después de haberles encerrado durante unas semanas con un microondas (esto es, con un ebook), experiencia de la que salieron con apetito, pero bien nutridos. José Afonso Furtado, de la Fundación Gulbenkian, trajo toda su infinita sabiduría, inagotable, sobre los nuevos tiempos de la cocción literaria y los comensales de hoy en día. Javier No, decano de Comunicación de la Pontificia de Salamanca, completó la visión de la gastronomía que se está innovando en Territoriio Ebook. Ignacio Latasa, director de Leer-e, dejó claros los diferentes sabores que dejan en el paladar las tabletas y los ereaders, que parecen lo mismo pero producen digestiones distintas. El postre giró en torno a las delicias del blog como nueva tertulia entre ausentes inseparables, con Flori Corrionero como perfecta maître de ceremonias del sabroso diálogo a tal fin entre Luis G. Jambrina, novelista, y Óscar T. Pérez y Daniel Monedero, responsables de Artistas Insólitos dentro del proyecto Territorio Ebook. Acabamos en la esbelta ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, extramuros, entre risas y aplausos en el estreno nacional del último montaje, al caso que nos ocupa, del grupo teatral Spasmo, plato que llevaba por título Ebook, las edades del libro, un recorrido desde la Prehistoria hasta las Luces en torno a los benéficos efectos de la lectura.
Rondábamos el centenar los profesionales, aficionados y curiosos hambrientos que nos dimos cita en esta jornada que dejó, obvio es decirlo, buen sabor de boca y recetas con las que cuidar la salud lectora. Sin duda éramos un grupo de buenos comensales que no le hacemos ascos a ningún manjar, y el que nos sirvió la Fundación Germán Sánchez Ruipérez estuvo, en todo momento, en su punto, como suele.
No dejaré de mencionar, nobleza obliga, el excelente cordero al horno, en su sentido literal, que sirve La Oveja Negra, ese restaurante que más que nombre tiene título que a Augusto Monterroso le hubiera parecido plagio afortunado.
Se trataba de escuchar opiniones expertas, pero también algunas experimentales, sobre la recepción que el lector hace de la obra según se haga sobre papel o sobre pantalla. Pongamos un símil: se trataba de compartir análisis sobre las diferencias y experiencias entre la cocina de fogón o la de microondas. El símil es burdo, lo sé, pero nos entendemos. Ahí estuvieron estupendos y muy entretenidos grandes chefs de asador tradicional como son José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia, Antonio Colinas, poeta, y Joaquín Díaz, etnógrafo, a los que Javier Valbuena extrajo sus opiniones después de haberles encerrado durante unas semanas con un microondas (esto es, con un ebook), experiencia de la que salieron con apetito, pero bien nutridos. José Afonso Furtado, de la Fundación Gulbenkian, trajo toda su infinita sabiduría, inagotable, sobre los nuevos tiempos de la cocción literaria y los comensales de hoy en día. Javier No, decano de Comunicación de la Pontificia de Salamanca, completó la visión de la gastronomía que se está innovando en Territoriio Ebook. Ignacio Latasa, director de Leer-e, dejó claros los diferentes sabores que dejan en el paladar las tabletas y los ereaders, que parecen lo mismo pero producen digestiones distintas. El postre giró en torno a las delicias del blog como nueva tertulia entre ausentes inseparables, con Flori Corrionero como perfecta maître de ceremonias del sabroso diálogo a tal fin entre Luis G. Jambrina, novelista, y Óscar T. Pérez y Daniel Monedero, responsables de Artistas Insólitos dentro del proyecto Territorio Ebook. Acabamos en la esbelta ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, extramuros, entre risas y aplausos en el estreno nacional del último montaje, al caso que nos ocupa, del grupo teatral Spasmo, plato que llevaba por título Ebook, las edades del libro, un recorrido desde la Prehistoria hasta las Luces en torno a los benéficos efectos de la lectura.
Rondábamos el centenar los profesionales, aficionados y curiosos hambrientos que nos dimos cita en esta jornada que dejó, obvio es decirlo, buen sabor de boca y recetas con las que cuidar la salud lectora. Sin duda éramos un grupo de buenos comensales que no le hacemos ascos a ningún manjar, y el que nos sirvió la Fundación Germán Sánchez Ruipérez estuvo, en todo momento, en su punto, como suele.
No dejaré de mencionar, nobleza obliga, el excelente cordero al horno, en su sentido literal, que sirve La Oveja Negra, ese restaurante que más que nombre tiene título que a Augusto Monterroso le hubiera parecido plagio afortunado.
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