martes, 21 de abril de 2009

En los últimos días se habla en los medios de comunicación de la reducción radical de la publicidad en la televisión pública del Estado, esto es TVE1 y TVE2. En la refriega, Pedro J. Ramírez ha mediado: "Cuestan más de 2.000 millones de euros. No tiene sentido que existan. Si no hay periódicos públicos, ¿por qué tiene que haber televisiones públicas?". Y tan feliz. Me acuerdo de aquel chiste (reflexión, diría) magistral de El Roto que decía algo así como: "Si tiene déficit, que sea público; si tiene beneficios, que sea privado". Llevo muchos años mediendo en conversaciones de colegas la pregunta ¿por qué tiene que haber editoriales públicas?, que inmediatamente me traen a la mente otras muchas preguntas: ¿por qué tiene que haber universidades públicas?, ¿por qué tiene que haber colegios públicos?, ¿y guarderías?, ¿y hospitales?, ¿y centros de salud?, ¿y transporte?, ¿y vigilancia?, ¿y alcantarillado? Eso sí, no hay manera de que privaticen la religión. Me pregunto si tantos pedrojotas son liberales o simplemente avariciosos.

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