martes, 21 de abril de 2009
Quince años después de que Camilo José Cela ganara en 1994 el Premio Planeta con una novela titulada La Cruz de San Andrés (¿por qué tanta mayúscula?), leo hoy en la prensa que una juez de Barcelona parece ver "indicios racionales" de plagio sobre un original de María del Carmen Formoso que se presentó al mismo premio en la misma convocatoria: ella lo presentó a primeros de mayo, él el 30 de junio, el último día en el que se admitían originales; se deduce que alguien de la editorial le facilitó al Nobel una copia de la novela de la buena mujer y Cela tiró por el camino de en medio, que es el que lleva a la victoria. Visto esto, sólo me cabe el desaliento sobre la mentira del mundo. Todo es apariencia. Oropel y nada.
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