lunes, 23 de julio de 2012

Esther Tusquets

Hoy ha muerto Esther Tusquets. Descanse en paz. Sus varios libros de memorias han sido enriquecedores para mi conocimiento de la profesión, pero de entre todos sus pensamientos me quedo con aquel que dijo en una entrevista, hace veintidós años si no recuerdo mal, en la revista Quimera probablemente, en la que expresaba su aburrimiento por “tener que llamar otra vez a la imprenta y encargar otros diez mil mafaldas”, sin que sea frase literal. Se refería a cualquiera de los libros de tiras cómicas del inolvidable personaje creado por Quino, cuyas exitosas ventas, afirmaba, le permitían el placer de publicar los libros de poesía, que era lo que de verdad le gustaba. En aquella misma entrevista soñaba con publicar no más de cinco o seis libros al año, lo que le apeteciera, en vez de cuarenta o cincuenta que tenía que dar a luz para que la máquina editorial siguiera su curso. Nunca olvidé esa reflexión, porque en aquellos años era precisamente lo que yo hacía como editor junto al querido Ángel Carril. Desazonado como estoy con el oficio, me siento epígono de una generación de editores cuyos gigantes eran Esther Tusquets y todos los que ya se han ido o los que quedan en pie, los últimos antes del incendio sin remedio en el que arderá toda la edición en papel.

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